Por Ricardo Rodríguez, CEO CABI Economics
Estados Unidos mantiene su categoría como economía más grande a nivel mundial, con un Producto Interno Bruto de aproximadamente US$30.77 trillones, representando alrededor de 26.4% del PIB mundial al 2025. Si bien la economía estadounidense ha mantenido un fuerte ritmo de crecimiento y diversificación productiva, la realidad es que en las últimas décadas ha reflejado un importante esfuerzo de tercerización productiva, llevando a una desindustrialización del país. Para finales de los años 90s, el sector industrial representaba casi 20% del Producto Interno Bruto total, mientras que actualmente representa apenas 10% del PIB. Por el contrario, las actividades de servicios que ya representaban 70% del PIB a finales de los 90s, han llegado a alcanzar casi el 80% del PIB en años recientes.

Fuente: Elaboración propia con cifras del Banco Mundial
Sin embargo, este panorama pareciera comenzar a cambiar. El gobierno actual de los Estados Unidos ha tomado diversas acciones y políticas para buscar “reindustrializar” al país que, según los indicadores oficiales, parecieran estar rindiendo frutos. Luego de una contracción continua por la mayor parte del 2023 y 2024, el inicio de la segunda Administración Trump pareciera marcar el inicio de un nuevo ciclo al alza en el sector industrial estadounidense que ya lleva 20 meses de expansión ininterrumpida. La decisión de diversas empresas industriales de hacer un reshoring (regresar a Estados Unidos producción que se había enviado fuera de las fronteras) en distintas áreas industriales, incluyendo bienes de consumo, aviación y defensa nacional, semiconductores e infraestructura relacionada a la inteligencia artificial y almacenaje de datos, está generando un fuerte impacto en el crecimiento del sector y generando un efecto de “reindustrialización” de los Estados Unidos que se proyecta que pueda perdurar en los siguientes años, marcando incluso un mayor dinamismo.

Fuente: Elaboración propia con datos de la Reserva Federal de St. Louis
Este cambio productivo no es solamente positivo para las empresas del sector, sino que está generando fuertes efectos en el mercado laboral (manteniendo estable el desempleo en el país) y, en última instancia, también generando un fuerte dinamismo económico. Según el Weekly Economic Indicator de la Reserva Federal de Dallas, Estados Unidos ha evidenciado en 2026 una de sus mejores lecturas de crecimiento económico de los últimos años, con un crecimiento promedio en lo que va del año de 2.75% (comparado con 2.3% en promedio en 2025 o 2.01% en 2024). Para la principal economía mundial, un ritmo de crecimiento cercano a 3.0% es, de hecho, un muy buen desempeño económico. Y esto, considerando la incertidumbre producto de conflictos geopolíticos y otros hechos que han influido. Sin duda, este esfuerzo por reindustrializar Estados Unidos es importante para un fuerte crecimiento sostenido de su economía y, por ende, también para la región que se ve beneficiada de un buen desempeño de la economía norteamericana.









