En los últimos años, la sostenibilidad se ha convertido en un eje central para empresas, gobiernos y consumidores. En el sector financiero, este enfoque cobra aún mayor relevancia, pues la banca no solo administra recursos, sino que influye directamente en qué proyectos, industrias y modelos de desarrollo reciben financiamiento. Es por ello que la confianza es un elemento fundamental ya que de ella depende la credibilidad de las instituciones financieras y su capacidad para generar un impacto positivo y sostenible en la economía y la sociedad. Precisamente por eso, prácticas como el greenwashing representan un riesgo significativo para las instituciones financieras y para el sistema en su conjunto.
¿Qué es el greenwashing?
El greenwashing se refiere a aquellas prácticas de comunicación que presentan a una empresa, producto o servicio como más sostenible o responsable con el medio ambiente de lo que realmente es. Este fenómeno ocurre cuando se utilizan mensajes ambiguos, exagerados o carentes de sustento para construir una imagen “verde” que no refleja el impacto real de las operaciones.
No se trata únicamente de afirmaciones falsas, sino también de omisiones relevantes, falta de contexto o uso de conceptos poco claros como “eco”, “verde” o “sostenible” sin explicar qué significan ni cómo se respaldan. En un mundo donde la sostenibilidad influye cada vez más en las decisiones de consumo e inversión, el greenwashing está diseñado para distorsionar la percepción del público y termina por debilitar la credibilidad institucional.
¿Cómo se manifiesta el greenwashing en la banca?
Aunque el greenwashing suele asociarse a industrias productivas o de manufactura, el sector financiero no está exento. En la banca, puede manifestarse a través de la promoción de procesos operativos “verdes” sin criterios claros, la comunicación de iniciativas ambientales aisladas como si representaran una estrategia integral, o la falta de métricas que respalden compromisos ambientales anunciados.
Según el artículo de Global Reporting Initiative sobre mejores prácticas para mitigar el greenwashing, uno de los principales riesgos es comunicar intenciones o planes futuros como si ya fueran resultados concretos. En el sector financiero, donde la transparencia es clave, estas prácticas pueden generar confusión entre clientes, inversionistas y otros grupos de interés.
¿Por qué el greenwashing es especialmente riesgoso para la banca?
La banca cumple un rol estratégico como intermediaria de recursos. Las decisiones de financiamiento tienen impactos indirectos en el ambiente, la sociedad y la economía. Cuando una institución financiera incurre en greenwashing, no solo compromete su reputación, sino que también afecta la confianza del público en la sostenibilidad como concepto.
Además, el greenwashing conlleva riesgos regulatorios y legales, especialmente en un contexto donde las exigencias de divulgación ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) son cada vez mayores. La falta de evidencia verificable puede traducirse en sanciones, pérdida de credibilidad y deterioro de la relación con los stakeholders.
La mejor defensa contra el greenwashing es la transparencia y los criterios ASG
La forma más efectiva de evitar el greenwashing es apostar por la transparencia. Esto implica comunicar con claridad, respaldar cada afirmación con datos verificables y adoptar marcos reconocidos de reporte. Los criterios ASG permiten a las instituciones financieras evaluar y gestionar sus impactos de manera estructurada, alineando la sostenibilidad con la estrategia de negocio.
Entre las prácticas para evitar el greenwashing destaca que reportar tanto los avances como los desafíos es clave para una comunicación responsable. Mostrar únicamente los logros, sin contexto ni métricas, puede resultar tan engañoso como no comunicar nada. En cambio, una narrativa basada en datos, indicadores y procesos fortalece la credibilidad y fomenta relaciones de largo plazo.
El rol de una banca responsable en la transición hacia un mundo más sostenible
Además de prevenir prácticas engañosas, la banca puede influir de manera directa en la transición hacia la sostenibilidad mediante procesos operativos alineados con criterios de sostenibilidad. A través de iniciativas como gestión de riesgos ambientales y sociales, y educación financiera, las instituciones bancarias pueden impulsar modelos de desarrollo más sostenibles.
Entender qué es el greenwashing también permite a los clientes tomar decisiones informadas y exigir mayor coherencia entre el discurso y la acción. La sostenibilidad real requiere consistencia, claridad y responsabilidad, especialmente cuando se comunica el impacto de las acciones que buscan contribuir al bienestar ambiental y social.
El compromiso de InterBanco con la sostenibilidad
InterBanco ha asumido la sostenibilidad como un compromiso integral que va más allá de la comunicación. Nuestro enfoque se basa en la incorporación de criterios ASG, la medición de impactos reales y la transparencia en la rendición de cuentas, tal como se refleja en nuestra estrategia de sostenibilidad.
Este enfoque permite evitar prácticas de greenwashing al priorizar la acción sobre el discurso, comunicar con responsabilidad y alinear la sostenibilidad con la gestión del negocio. Para InterBanco, la confianza se construye con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.









