Por Ricardo Rodríguez, CEO CABI Economics
La recepción de remesas familiares han sido clave en el desarrollo de las economías de Centroamérica (y particularmente del Triángulo Norte: Guatemala, El Salvador y Honduras), así como en el sostenimiento del consumo de millones de familias en estos países. La entrada de remesas a cada país de la región pesa, por lo menos, un 20.0% del Producto Interno Bruto y han experimentado fuertes ritmos de crecimiento en los últimos años alcanzando cifras récord en todos los países de la región y un monto acumulado entre Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua de más de US$53,000 millones al cierre del 2025.

Si bien la evolución ha sido sostenida en los últimos años y las economías de la región se han visto beneficiadas del impulso que han significado estas remesas familiares para el consumo, hacia adelante se observan algunos retos que son importantes de considerar. En primera instancia, la situación económica propia de Estados Unidos supone un reto para esperar fuertes incrementos adicionales en el envío de remesas hacia la región, sumado a los efectos de la política migratoria actual y el panorama adverso que supone para los centroamericanos en condiciones migratorias irregulares. Todo esto no solo limita la capacidad de mayores envíos de remesas a los países, sino que aumenta la posibilidad de incrementos en las deportaciones. A lo anterior, se debe considerar el fuerte efecto que la política migratoria de los Estados Unidos ha generado en disuadir nuevas migraciones, tal como se observa con los datos oficiales de arrestos en puntos fronterizos del sur de los Estados Unidos, que de más de 3 millones de arrestos en el año fiscal 2023 y una cifra similar en 2024, se redujo a menos de 700,000 en el año fiscal 2025. Es decir, se ha reducido sustancialmente el número de nuevas migraciones a los Estados Unidos.

Lo anterior ya reflejaba retos de sostenimiento en los flujos de remesas hacia la región en el largo plazo. Sin embargo, a esto se ha sumado un nuevo reto que puede influir en el corto plazo y generar un cambio radical en la tendencia de recepción de remesas en la región. A inicios del mes de mayo, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva que busca limitar el acceso al sistema financiero y al envío de remesas a migrantes sin permiso de trabajo, que en el caso de centroamericanos son una fuerte cantidad y pudieran experimentar complicaciones en el envío de sus remesas por los canales tradicionales. Si bien la Orden Ejecutiva refleja solamente lineamientos generales y requiere que otras entidades emitan regulaciones y directrices más específicas, el panorama actual ya se observa complicado para la recepción de remesas a futuro. Será importante mantener un monitoreo de las directrices y regulaciones que se emitan en la materia, y considerar además los riesgos que un panorama de esta naturaleza significaría para las economías centroamericanas.









