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New Balance, la marca de sneakers que usan runners, supermodelos y papás

Noticias | Finanzas que mueven el mundo

Durante décadas, New Balance fue percibida como una marca puramente funcional; era una marca confiable, cómoda y con un enfoque técnico en el running. Sin embargo, en un mercado cada vez más saturado por gigantes como Nike, Adidas o Asics, esa identidad se convirtió en un obstáculo. Lo que alguna vez fue un símbolo de autenticidad se transformó en sinónimo de lo predecible. Pero en menos de cinco años, New Balance logró reinventarse. Pasó de ser “el zapato de papá” a convertirse en una de las marcas de sneakers más rentables y más populares entre las nuevas generaciones. Su transformación no fue casual, sino el resultado de una estrategia que supo capitalizar las tendencias culturales y traducirlas en crecimiento económico.

La estrategia que se movió del retro al hype

La reinvención de New Balance comenzó con un giro claro en su estrategia de marketing. En lugar de seguir la narrativa tradicional de alto rendimiento deportivo, la marca decidió celebrar su herencia y resignificarla a través del diseño. Las siluetas clásicas, como las 990 o las 550, regresaron a escena bajo la nueva luz de una nostalgia con estética contemporánea.

Según Complex y Creative Review, esta decisión se complementó con colaboraciones estratégicas con diseñadores de renombre como Aimé Leon Dore y Salehe Bembury, quienes ayudaron a insertar a la marca en la conversación del streetwear global. De pronto, New Balance ya no competía únicamente con Nike o Adidas, sino que coexistía con marcas de moda como A.P.C. o Stüssy en el radar de los consumidores jóvenes.

Cifras que corren más rápido que nunca

Los números demuestran el éxito del cambio en estrategia. Según CNBC, New Balance alcanzó US$5.3 mil millones en ingresos en 2022, impulsada por su nueva imagen y un sólido desempeño internacional. Para 2023, la marca reportó US$6.5 mil millones, un crecimiento del 23% respecto al año anterior.

Lejos de tratarse de un pico temporal, esta tendencia continuó. En 2024, las ventas escalaron hasta US$7.8 mil millones, consolidando a New Balance como una de las compañías de calzado con más rápido crecimiento del mundo. El éxito financiero fue acompañado por un incremento en su valor de marca, un mejor posicionamiento en el segmento premium y una mayor diversificación de ingresos gracias a su enfoque de lifestyle y su línea de ropa.

La fórmula para un nuevo lujo accesible

A diferencia de otras marcas que se reinventan borrando su historia, New Balance construyó su éxito desde la coherencia. Conservó su narrativa de producción responsable, manteniendo parte de su manufactura en Estados Unidos y Reino Unido, y la convirtió en una declaración de autenticidad.

De acuerdo con Creative Review, la marca entendió que en la era de la moda aspiracional, la transparencia y la herencia también venden. Su discurso no giró en torno a celebridades vacías, sino a diseñadores, atletas y comunidades que representaban valores de consistencia y creatividad. Esa autenticidad, combinada con colaboraciones inteligentes, redefinió su valor percibido. Así New Balance dejó de ser una opción práctica y se convirtió en una elección con identidad cultural.

Marketing cultural y su retorno financiero

La nueva estrategia también apostó por la intersección entre cultura digital y presencia local. Las campañas globales mantuvieron un tono humano, celebrando la diversidad de estilos de vida y enfatizando la idea de que “no es necesario cambiar para encajar”. Según Complex, este cambio conceptual transformó la percepción de New Balance en redes y medios especializados, multiplicando su exposición sin recurrir a inversiones desproporcionadas en publicidad tradicional.

El resultado fue una rentabilidad más saludable, mayores márgenes por producto, incremento en la demanda de modelos premium y una cadena de valor más sólida, donde diseñadores, distribuidores y retailers también se beneficiaron del auge de la marca.

Cuando la estrategia se traduce en valor e impacta el mercado

El fenómeno New Balance trasciende el ámbito del calzado. Su resurgimiento generó un efecto dominó en toda la cadena del retail de la industria de la moda. Proveedores de materiales, plataformas de ecommerce y tiendas independientes registraron incrementos en ventas vinculados al impulso de la marca. En términos de percepción, New Balance se posicionó como un caso especial sobre cómo el diseño, la cultura y las finanzas pueden moverse en sincronía.

En un contexto donde el consumo se rige tanto por valor como por estética, New Balance ha demostrado que entender las conversaciones culturales es, en sí mismo, una estrategia financiera capaz de generar impacto.

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