Por Ricardo Rodríguez, CEO CABI Economics
Guatemala ha mostrado una gran estabilidad macroeconómica en los últimos años. En los últimos años, el Producto Interno Bruto del país ha mantenido un crecimiento real constante de 3.6% en promedio cada año durante los últimos 12 años, y solamente con una caída en el año 2020 producto de los impactos económicos de la pandemia COVID-19. Para el año 2025, aunque aún no se tienen cifras oficiales, el Banco de Guatemala proyecta un crecimiento real de 4.1%, siendo el crecimiento más alto reflejado por el país desde el 2022. Este fuerte crecimiento económico es reflejo de una estructura macroeconómica sólida y algunas otras características sociodemográficas importantes, sin embargo, al ser el crecimiento “promedio” de la economía guatemalteca, esconde algunas diferencias sectoriales importantes.

De acuerdo con la información publicada por el Banco de Guatemala al tercer trimestre del 2025 (la información más reciente disponible), sectores como el financiero y construcción son los que más crecen a nivel nacional, con crecimientos reales de 9.2% comparado con el tercer trimestre del 2024. Otros sectores con crecimientos fuertes incluyen el de alojamiento y servicios de comida (hoteles y restaurantes), servicios profesionales, transporte, servicios administrativos, comercio e inmobiliario. Estos sectores crecen por encima del crecimiento promedio del Producto Interno Bruto y son, de hecho, los sectores que más están dinamizando la economía guatemalteca actualmente.
Por otro lado, sectores como el agrícola o el industrial (sectores que tienen fuerte relevancia para la economía guatemalteca), atraviesan una situación más complicada y son de los sectores de menor crecimiento actualmente. Aunque no muestran una caída, pues su crecimiento sigue siendo positivo, los datos son menores respecto al crecimiento promedio del país y menores también al crecimiento que estos mismos sectores han reflejado en períodos anteriores. Una combinación de factores internos y externos han afectado particularmente a estos sectores y han propiciado la desaceleración que se observa para estos sectores. Esto, sumado a otros sectores que sí enfrentan caídas como lo es el sector minero y el energético, aunque estos sectores son menos representativos para la economía nacional y, particularmente en el caso del sector minero, su caída se deriva más de factores legales y políticos que a una dinámica económica desfavorable.
Hacer una desagregación de la evolución del Producto Interno Bruto por actividad económica es importante para no asociar un fuerte y estable crecimiento económico con un alto dinamismo de todas las actividades económicas. Al final, el PIB es un “promedio” de todos los sectores económicos y como todo promedio, está influido por sectores de alto crecimiento y sectores de menor evolución. Esto es importante a la hora de buscar traducir las expectativas generales de la economía de nuestro país a impactos directos a diversas empresas, sectores, etc.









