Por Ricardo Rodríguez, CEO CABI Economics
El oro superó recientemente un precio de US$4,400 por onza, consolidando una recuperación en su precio cercana a 10% en el último mes y acercándose a su precio máximo registrado a inicios de año de alrededor de US$5,200 por onza. En un año lleno de factores que han generado incertidumbre en los mercados bursátiles, este nuevo incremento es relevante y genera información importante sobre el sentimiento y expectativas de los inversionistas en la bolsa de valores.

Fuente: Investing.com
El primer factor de gran relevancia que explica el reciente interés por los commodities preciosos (y especialmente el oro) es el cambio en las expectativas sobre las decisiones de política monetaria que pueda tomar la Reserva Federal en el corto plazo. Los datos de inflación más recientes reflejaron un incremento en precios más moderados de lo esperado inicialmente y redujeron las probabilidades de observar un incremento en las tasas de interés durante la siguiente sesión de la FED en septiembre. Si bien esto debilita el apetito sobre el dólar y los rendimientos reales de bonos estadounidenses, es un factor para un mayor atractivo sobre el oro. Sumado a lo anterior, el segundo factor a considerar es el atractivo del oro para los bancos centrales, quienes en el segundo trimestre del 2026 reflejaron adquisiciones récord de oro como parte de sus reservas, reflejando mayor apetito sobre este activo y fortaleciendo su precio.
El tercer elemento es el riesgo geopolítico, el cuál se ha incrementado fuertemente desde finales de febrero cuando Estados Unidos inicia la operación “Epic Fury” en Irán y desemboca en un tránsito limitado por el Estrecho de Ormuz, generando fuerte volatilidad en el precio del barril de petróleo y con impactos directos en los costos de combustible y, en general, en la inflación mundial. Ante este panorama, y los potenciales temores sobre los impactos generalizados que pueda tener en los precios al consumidor, el oro es visto como una especie de “seguro” para inversionistas y gestores de reservas.

Fuente: Reserva Federal de St. Louis
En conclusión, el movimiento en el precio del oro que ha sucedido desde inicios de agosto es un reflejo de distintos factores y es importante entenderlo como un esfuerzo importante de diversificación de riesgo tanto por inversionistas como por bancos centrales, así como el reflejo sobre menores expectativas de incrementos en la política monetaria de Estados Unidos y, además, un refugio ante un panorama económico (y especialmente de potenciales impactos en inflación) aún incierto.









